Todos contamos historias cuando el día termina y la noche cae. Acercaros al fuego y veamos que pasa en tal dulce encuentro. Que las historias fluyan, el tiempo se pare y la imaginación eleve nuestros corazones al cielo

sábado, 5 de diciembre de 2009

8) Luna

Fría noche, sombras heladas me persiguen, no se donde ir, mis huesos duelen del esfuerzo, la sangre derramada debilita mis pasos, sólo, todos han caído, pero debo llegar, nada debe pararme.
Subo la colina entre los altos árboles que ocultan el cielo, el sonido de la persecución es cada vez mas fuerte y arrancando el aliento a mis pobres pulmones, mis patas corren, sin atreverme a parar, sin pensar en descansar, ya que si paro no podré continuar y todo el sacrificio será en vano.
Entonces llego a un claro y su dulce luz me ilumina. Sola también en lo alto, me mira y me susurra -Nunca estarás solo-
Su fuerza me llena, su luz se derrama sobre mis heridas y las calma como el aliento de una madre al proteger a sus hijos, el brillos de su rostro me hace sonreír a pesar del dolor y entonce me giro hacia ella, ignorando los sonidos guturales que brotan a mi espalda, la presencia de mis perseguidores ansiosos de mi carne.
-Selene, permíteme llegar a mi destino, haz que mis compañeros no hayan muerto en vano-

Un rayo ilumina el camino, cambio y soy mas grande, algunas de las heridas se cierran y nueva fuerza y rabia me llena. No esta todo perdido, si puedo llegar al final, donde ella me guía, saltaré desde el borde del abismo a sus brazos.

Al descubierto, esos gritan de odio al ver que puedo escaparme, que quizás pierdan su presa y se abalanzan.

Demasiadas piernas, dientes, tentáculos y garras ulcerosas, odio en las voces, desprecio en las palabras y sin embargo, miedo y envidia en las almas, ellos no pueden disfrutar de la belleza de mi dama, del abrazo de nuestra señora, del placer de aullarle a la luna. Corren y golpean, esquivo y resisto, mi carne pide pelea, vengarme del dolor, mi alma llora por los míos y solicita justicia, mi corazón bombea e impulsa mis piernas adelante, donde mi mente sabe que tengo que llegar, donde ella en su mas amplia majestad me llama. -Todo en su momento, ahora ven a mis brazos- me dice sin palabras.
Pierdo mas carne, mas sangre y pelo, pero gano velocidad, ya nada puede pararme.
Justo al borde del abismo salto con las fuerzas que me quedan, y por un momento, soy ingrávido, y miro como mis acosadores caen a la muerte segura, muchos metros mas abajo, sobre los altos pinos.
Ya he llegado, si soy digno, ella se encargará de mi.
Caigo al fondo, mi cuerpo no responde, la vida se apaga.





Y entonces la barrera se rompe, siento sus dulces brazos a mi alrededor. su voz me tranquiliza -descansa, ya has cumplido, tu madre está contenta.- y duermo, sueño el correr con los míos, el volver a sentir sus risas, sus voces.
Otro día será la venganza, la justicia.
Esta noche, sólo queda el descanso y el sueño.
Donde mejor que en su seno?

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